Dolor encerrado en cápsulas 


Imagen sacada de We Heart It.

Imagino el dolor metido en cápsulas. Cada uno se toma su dosis. Cada uno con sus cápsulas. Individualmente. Cuesta conectar, y cuando lo haces es momentáneo. Un momento que logra que mires por una grieta a través del muro. Un arranque de sinceridad, un instante sin máscaras. Y crees que ha ocurrido el milagro. Te sientes conectado. Como si fueras una maquina a la que al dar corriente se enciende, relampaguea… Después se apaga. La conexión cae. Todo se apaga de nuevo. De nuevo una larga oscuridad, un silencio lleno de flashes, de vidas imaginadas.

Y alguna vez olvidas tomar tu cápsula. O tal vez pienses que ya no la necesitas. Y una melodía con acordes de pasado, un lugar que abre esa habitación que pensabas ya estaba cerrada, un sueño que te hace volver a estar cerca de alguien y te despierte con sabor agridulce-dulce… Cualquier cosa, la que menos te esperas, hace que mires en tu mano, y ahí vuelve a estar, la capsulita.

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