La vida es dualidad

 Uff, lo sé, hace mucho tiempo que no escribo por aquí. La verdad, no tenía ganas.

Se me han presentado en los últimos meses oportunidades para cambiar de vida, en todos los aspectos. Y cuando digo todos, digo todos. En las cosas fundamentales no me atrevo a cambiar, o no quiero realmente, no sé. Fantaseo con varias ideas cuando estoy aburrida, que es a menudo, pero luego me digo que el precio a pagar es demasiado alto.

Ha habido una despedida importante. No ha sido tan difícil soltar y decir adiós como pensaba puesto que ya se llevaba anunciando durante mucho tiempo. Además llevaba un tiempo de entrenamiento. Es triste cuando dos amigos han estado unidos durante tanto tiempo pero cada cosa, cada relación, tiene su lugar en el tiempo, y ahora hay cosas que ya no tienen cabida. Ya no hay voluntad por ninguna de las dos partes. Ni confianza. Ni ganas de escuchar. Nuestra evolución personal respectiva, además, ha hecho que nos desconozcamos.La distancia se iba haciendo cada vez más grande, hasta que se ha hecho total y necesaria.

Es curioso cómo de pequeñitos quedan 22 años. Uno piensa que tantos recuerdos tienen que tener mucho peso, pero no siempre es así. A veces tiene mayor solidez un corto periodo mientras que uno largo se diluye y se desvanece. Ahora siento como si esa larga amistad hubiera sido un corto episodio. No siento añoranza ni nostalgia -al menos, no de momento-. Cuando la ofensa es tan grande ya no hay espacio para nada más. No tiene sentido ni vuelta atrás. A veces las cosas más verdaderas son las más falsas.

Aunque siempre hay una tercera persona en discordia que propicia los desenlaces, no la culpo. Si ha pasado era porque tenía que pasar. Y me lo voy repitiendo: todo pasa por alguna razón. Aún no puedo ver cuál, pero seguro que lo entenderé todo en su momento.

Y bueno, cosas buenas también pasan por estos lares… No sé adónde me llevará el impulso de estudiar una nueva profesión que nada tiene que ver con lo que he hecho hasta ahora. Ya estoy en espera de recibir mi título: Auxiliar de veterinaria. Ni si quisiera sé si valgo para ello. No sé si podría aguantar ver dolor e incluso muerte de seres vivos mientras me miran suplicantes. Aunque sepa mi labor sea ayudarles. Ellos no lo saben. No sé si al llegar a casa podría dormir tranquila con todas esas miradas clavadas en mi cabeza. Alegría cuando se curan, tristeza cuando no. La dualidad siempre presente en todo en esta vida.

De momento no estoy buscando dedicarme a ello ni tengo intención de dejar mi actual trabajo, pero como todos los impulsos que he seguido en mi vida, estoy casi segura de que este también me conducirá a algo -todo pasa por algo… Me lo repito: todo pasa por algo…-

Contenta también por mis progresos autodidactas en yoga. Postura de grulla o bakasana: conseguida. Pino de yoga: casi conseguido. No está nada mal. Son posturas que me parecían bastante complicadas. Gracias a los tutoriales de Adrien. Es increíble lo bien y centrada que puede hacerte sentir el yoga. No lo creí hasta que no lo comprobé. Y después de años buscando qué hacer para mantener mens sana in corpore sano, creo que he encontrado mi práctica.

Imagen encontrada en We heart It.

Anuncios

One thought on “La vida es dualidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s