El abrazo de la bata blanca

enfermeras vintageUn ángel de bata blanca me tendió su mano. Ese ángel encarnado en enfermera me consiguió una cita para la semana que viene con la ginecóloga del ambulatorio. No es el hospital, pero por lo menos me verá un médico de la seguridad social con lo que supongo que ya estaré un pelín más cerca del final de este horroroso capítulo de mi vida.

Cuando apareció por el pasillo y me hizo pasar a su consulta con una sonrisa, causó en mí el efecto de un hada buena. Había echado mucho en falta a mi médico en este trance . Se había jubilado la primavera del año pasado. Las poquitas veces que pasaba por su consulta era para pequeñas dolencias sin importancia o para pedir análisis de chequeo general. Fue el médico de mi familia de siempre y me conocía desde pequeñita, y estoy segura de que si el hubiera estado en esta ocasión en la que de verdad me hacía falta, hubiera removido cielo y tierra para solucionarme cualquier cosa lo antes posible. Pero en fin, las cosas no siempre pasan en el momento más oportuno. La que aún no se ha jubilado es su enfermera, que sigue en la misma consulta pero acompañando a la nueva doctora. Su afabilidad y talante cariñoso tiñeron con un barniz de humanidad esta larga espera. No hacía falta explicarle gran cosa ya que, por casualidad, fue otra personita quien la había puesto en antecedentes sobre mi caso, así que tras saludarnos y explicarle muy por encima lo último acontecido referente a mi salud en los últimos meses, salió por la puerta para volver a entrar minutos después con la ansiada cita con la ginecóloga (la cual se encontraba en la consulta de al lado. Tan cerca y tan inaccesible para mí hasta ahora). En ocasiones la ayuda llega de quien menos te esperas. También ocurre al revés…

No sé si la doctora querrá hacerme alguna prueba o revisarme, o si simplemente hablará conmigo para aclarar dudas mientras espero la llamada del hospital. Espero, por dios, que me haga una revisión para ver como va la cosa, y ojalá estuviera mejor. Sería señal de que todas las terapias alternativas de tipo alimenticio y psicológico que he intentado aplicar a mi vida lo mejor que he sabido, han dado resultado. Y eso sería genial, porque demostraría el poder que tenemos para sanarnos a nosotros mismos, sin depender de tanto médico y tanta química.

Se despidió de mí con un abrazo. Ahora a esperar unos días más…

Nerviosita perdida estoy.

Imagen encontrada en: jersmer.Tumblr.com

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