Nadie me regaló el cómic de Esther

Cómic EstherNo me compré el cómic de Las nuevas aventuras de Esther. Quería que alguien supiera que lo quería y me lo hubiera regalado. La persona que lo hubiese hecho significaría que me conoce o que pretende hacerlo. No había que investigar tanto… Una parte de mí también permanecerá siempre enamorada del rubio Juanito.

Me estoy leyendo Juegos de la edad tardía, de Luis Landero. El protagonista se crea una identidad ficticia hasta que la vuelve real. Trata del afán, de quienes quisimos ser y no fuimos, de lo que podríamos haber hecho y no hicimos, de cómo nos dejamos arrastrar por la vida y el tiempo; y de cómo en el fondo somos lo que queramos ser aunque tengamos que inventarnos a nosotros mismos.

Hoy comienzo de nuevo la semana nocturna. Cada vez las semanas libres que suceden a las de trabajo se me hacen más cortas. Bueno, en general todo se me hace más corto. El tiempo pasa cada vez más deprisa. Quisiera abandonar la sensación de que se me termina el tiempo -¿terminarse el tiempo para qué?-, de que ya llega el momento en el que no podré volver atrás ni volver a empezar.

Cuando empecé en este turno me parecía que trabajar por la noche tenía algo de misterio y de bohemio. Estar activo cuando todo el mundo duerme. Volver a casa al amanecer -ahora veo muchos amaneceres-, despertar de noche y empezar mi jornada. La aparente tranquilidad y quietud nocturna. La oficina para mí sola. La costumbre ha hecho que pierda gran parte de su encanto.

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