Mi lucha contra el monstruo de la ansiedad

ImagenYo sufro de ansiedad. Ahora ya lo tengo controlado pero antes los ataques de pánico -o lo que es lo mismo, ataques de ansiedad– eran un martirio. Llegué al punto de que hasta esperar mi turno en la cola del supermercado podía provocarme una crisis, tan sólo por el hecho de pensar que hasta que no me atendiera la cajera no podía salir de allí.

Los síntomas pueden ser tan variados como tu imaginación quiera, ya que el ataque es producto del miedo y éste nace en tu mente.

Pensaba que todo había empezado por mi miedo a la muerte, pero luego me dí cuenta de que el miedo a la muerte y el miedo a la vida es lo mismo. Como tenía miedo de que me pasase cualquier cosa -que mi corazón no aguantase la subida a un monte, por ejemplo- dejaba de hacer muchas que deseaba hacer, y eso me frustraba y me hacía sentir una inútil.

Otro efecto de la ansiedad es que como tienes tantos síntomas falsos, producto del miedo y a los que éste acentúa y alimenta, dudas cuando un síntoma es real o no, o sea, que no sabes si realmente estás sufriendo una taquicardia porque a tu corazón realmente le pasa algo o porque te lo está provocando tu mente. Por ello acabas en la consulta del médico cada dos por tres, para que te confirme que no te pasa nada. Yo he conseguido que me baste una revisión general al año para paliar la hipocondría que me causa la ansiedad, y sólo voy a la consulta cuando tengo síntomas claros de que algo no va bien. Si mis síntomas se parecen a los que me ocurren normalmente durante una crisis (pequeña o grande) de ansiedad, espero un tiempo (un par de horas, un día…) antes de aparecer en urgencias y sentirme ridícula luego por no ser capaz de llevar una vida normal.

Generalmente los síntomas de la ansiedad desaparecen pasados 20 minutos. Cada cual ha de aprender sus trucos que le funcionen para pasar el trance. Yo he aprendido los míos. Has de encontrar cosas que desvíen tu atención de tu cuerpo en esos momentos: dar un paseo, realizar alguna tarea en casa, darte una ducha, o cambiar tu diálogo interior (“no tengo miedo”, “estoy sana”, “puedo con esto”).

Ahora cuando aparece el miedo procuro pensar en la vida -en mi vida- y eso lo mantiene en su escondite -en un rincón, al fondo y a la derecha de mi cabeza-.

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One thought on “Mi lucha contra el monstruo de la ansiedad

  1. Es una enfermedad muy chunga, yo la conozco por algunos casos cercanos y no es nada fácil sobrellevarla (vamos, que me lo imagino). Yo he tenido mis más y mis menos, ya se sabe que en realidad ninguno de nosotros está completamente “bien”, pero no sé, ese miedo, esa ansiedad continua… hay que ser muy fuerte (como tú) para convivir con ella.
    Un beso!

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