Hipocondría

… Ba-boom … ba-boom … ba-boom …

El corazón me late deprisa. Su sonido se mete en mi cerebro, en mis tripas … Siento como si mi pecho fuese hueco y retumba como un altavoz a todo volumen.

He salido a la calle, sin motivo. Hace días que no encuentro motivo para salir al mundo que se me antoja lleno de peligros y de caras agresivas. Pero ahora estoy en medio de la calle y todo gira deprisa a mi alrededor y las imágenes que llegan a mi cerebro se presentan como secuencias de flashes que se mueven robóticamente.

Creo estar sufriendo un ataque cardíaco , noto como empiezan a entumecerse mis manos y miles de hormigas me recorren de la cabeza a los pies. No veo donde refugiarme.
La gente que pasa a mi lado choca conmigo, pero no me ve.

Veo una iglesia al otro lado de la calle y trato de llegar a ella, buscando el silencio, la armonía, pero me cuesta la vida misma y ando con expresión angustiada y cadavérica.

Por fin entro en el templo. Está vacío. Me siento en un banco y trato de “ritmificar” mi respiración, de contener mi corazón. Como dice mi profesor de yoga , es mí corazón, trabaja para mí y hace lo que yo le mando.
Hoy está de huelga.

Intento absorber el gran espacio vacío del templo, miro hacia arriba buscando su misterio, y el opresivo y cargado escenario me devuelve la mirada de santos, mártires y monstruos que me insinúan que pronto pasaré a sus manos. Esa promesa hace que el silencio suba de volumen, y se concentre, como el aire justo antes de una tormenta, acentuando aun más el sonido de mis latidos; …ba-BOOM,… ba-BOOM,… ba-BOOM,…

Voy a morir, pienso en medio del tremendo pánico. No quiero morir , me aterra morir. Siempre ha sido así, no sé por qué, pero la nada me abruma.

Tengo todas las enfermedades que existen… en mi cabeza. Siento que mi cuerpo y mi mente son más frágiles que los del resto del mundo.

Hubo un tiempo distinto. La inmortalidad de la juventud desapareció. Un día sencillamente, ya no estaba.
Llegó el tiempo del miedo…. el miedo que me doy a mi misma…

La excentricidad tiene un especial encanto pero hay que pagar su precio. Nunca piensas que los monstruos de tu cabeza vayan a atacarte a ti. Al principio , lo transformas todo en extravagancia, en un toque personal… La pasión que todo el mundo adora y a la que todo el mundo quiere pertenecer… y todo el mundo quiere entrar en tu mundo… pero sólo algunos son capaces de entenderlo. Pero la pasión es un arma de doble filo, te arrastra hasta límites insospechados, y piensas si sería mejor volverse frio e insensible, a costa de tu alma, o mejor… cuestionas el bien y el mal.

Miro al cristo clavado en su cruz. Me mira y me pregunta: -¿Quién eres tu para atreverte a juzgar las crueldades que inflijo? – , y yo me pregunto: -¿ Seré yo capaz de pedirle cuentas a él cuando lo tenga en frente, a pesar de que vuelva a expulsarme de su reino como al ángel caido que osó cuestionarlo y vuelva a convertirme en el diablo que soy?-.
¿Quién quiere venir al lado oscuro?… yo puedo describir su color… es color petróleo… a veces verdoso, a veces mas negro que el negro. Es el negro de nuestros fluidos que expulsamos al pudrirnos. Es una corriente destructiva, aniquiladora, apestosa… el olor de lo vacio y de lo lleno.
¿Quién quiere conocer el dolor?… es el dolor de cuando vomitas todas tus visceras y recorren hacia arriba su trayecto vaciándote de la vida.

Y ahora no hay nadie que escuche mis llantos, nadie que distraiga mi atención del eco sordo de mi corazón, que se ha vuelto un desconocido para mi, que ya no me pertenece, que retumba amenazante en mi pecho.

Ahora que nadie me ve, sólo estoy yo. Yo y esta horrible cárcel en la que se oye constantemente el ba-boom, ba-boom, ba-boom de un corazón que quiere estallar de angustia y dolor. Sólo estamos yo y esa sensación de casi muerte que debe ser peor que la muerte misma.

Poco a poco me estoy matando a mi misma con mi hipocondría, envenenándome de mil maneras distintas con mi propia mente.
Vuelvo a mirar al Cristo de la pared, clavado en su cruz, y por primera vez me siento identificada con él, como si yo fuera un puro sacrificio.

Me muero, la gente me mira pero nadie me ayuda…

…BA-BOOM, … BA-BOOM, … BA-BOOM, …

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