El árbol al que rezar…

Este artículo pertenece a otro blog que yo tenía en ya.com pero me apetecía volver a publicarlo.

Siempre he pensado mucho en la muerte. No negaré que me da un miedo patológico.

El hecho de que alguien a quien yo quiero desaparezca de este mundo me produce desasosiego al igual que mi propia desaparición.

De pequeña fuí a un colegio de monjas. Creía en Dios.

Desde la adolescencia y con el paso de los años esa creencia se ha vuelto cada vez más débil.

Antes de seguir quiero hacer un inciso para dejar claro mi absoluto respeto a las creencias de cada uno.

Todo empezó a parecerme un invento humano fruto de su desesperación aprovechado por los mandatarios para someter y tranquilizar a las masas.

Todas las religiones tienen huecos que rellenar, espacios vacios (por ello necesitan de la fe). No voy a explicar uno por uno todos los puntos absurdos e inverosímiles para mi (cada persona tendrá los suyos) y no pretendo convencer a nadie en contra de una o de otra filosofía teológica, así que me los reservo para mi.

Cuando murió mi madre, necesité por primera vez en mucho tiempo aferrarme a algo. Necesitaba pensar que de algún modo ella no se había ido del todo, que seguía conmigo de alguna manera, me daba igual cual fuera.

Durante el primer año la buscaba por todas partes; en las dificultades y en las alegrías, cualquier coincidencia, cualquier huella que me demostrara que su mano estaba detrás.

Me fuí convenciendo de la nada que hay detrás de la muerte, del sinsentido y vacuidad de la vida, de lo insignificantes que somos.

La nada… ¿Debería darnos miedo la nada?… Suena fuerte ¿verdad?… LA NADA.

Supuestamente no debería darnos miedo porque nosotros no tendríamos conciencia ni nos daríamos cuenta de nada más. El mundo seguiría sin nosotros. No puedo imaginar mi inexistencia.

Si me da por pensar que existe algo, creo que esa pequeña energía que pasaríamos a ser tampoco tendría conciencia de sí misma.

De cualquier modo me gustaría creer en algo. Particularmente me gustaría pensar que volvería a nacer, que volvería a empezar en un círculo interminable de vida.

No sé que tipo de conciencia o energía maneja este mundo, este universo que palpita. No sé si todo lo visible y lo invisible está organizado y ordenado premeditadamente.

Sólo sé que aún busco el árbol al que rezar…

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5 thoughts on “El árbol al que rezar…

  1. ay yo es que tengo fe y he tenido algun que otro encuentro con la muerte y no me da miedo, creo que despues hay algo mas, asi que mientras me toca el turno intento disfrutar de esta existencia, de cualquier modo si no hay nada,no hay nada, tampoco lo vas a sufrir, no? para que angustiarte ahora?

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  2. No creo que lo que, supuestamente, hay después… por eso intento disfrutar del ahora.No tengo miedo a la muerte, pero sí a que mueran quienes quiero… sé que es algo egoísta, pero no quiero sufrir.Yo, de pequeña, solía rezar por las noches… pero, cuando murió mi madre, me enfadé tanto co Dios… que ya no lo he vuelto a hacer.Un besazooo

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  3. Es un bello texto Hell, y muy honesto. Ciertamente la religión da consuelo y promesas a quiénes creen en ella, en cualquiera de sus formas.Espero que encuentres el árbol y que te permita cobijarte, rezar. Un Abrazo para Vos, muy fuerte!

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